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Ronaldinho se queda sin pasaporte por ecocida

03 noviembre 2018
Noticias de Yucatán. Noticias de Hoy
El Tribunal de Justicia de Rio Grande do Sul (TJRS) retiró el pasaporte a Ronaldinho y su hermano, Roberto de Assis Moreira, por una deuda que tienen por daño ambiental desde hace tres años.

Ronaldinho, Roberto y la empresa Reno Construções e Incorporações recibieron una multa cercana a los dos millones de dólares en 2015 por la construcción ilegal de un trapiche, un molino con el que se extrae jugo de diversos frutos, con plataforma de pesca y un muelle en la orilla del río Guaíba, en una zona de preservación natural.

Además de la multa se había impuesto una sanción que hasta la fecha no han cumplido los implicados, por lo que se procedió a quitarles el pasaporte. Sergio Queiroz, abogado de los hermanos Assis, aseguró que ya se les comunicó la decisión que calificó de "arbitraria".

Ante la imposibilidad de localizarles en un domicilio fijo en Brasil, la fiscalía solicitó de nuevo la retención de los pasaportes de los hermanos Ronaldo y Roberto Assis Moreira, así como la emisión de documentos nuevos.

"A pesar de ser fotografiados frecuentemente, en diferentes lugares del mundo (…) curiosamente, en su país de origen poseen paradero incierto o no sabido", escribió el juez en referencia el Balón de Oro de 2005 y a su hermano y agente.

Retirado oficialmente del futbol desde el pasado enero, hace tres años que Ronaldinho se dedica casi exclusivamente a los partidos de exhibición y giras promocionales por todo el mundo, acompañado en la mayoría de ellos por su hermano Roberto Assis.

Ambos se encuentran ahora en Japón, donde cumplen con varios compromisos comerciales desde hace dos semanas y ya fueron informados de la decisión, según el diario O Estado de Sao Paulo.

Sin freno el ecocidio y la devastación en la sierra Tarahumara

12 abril 2018
Noticias de Yucatán

A mediados del año pasado, un conjunto de organizaciones defensoras del medio ambiente, entre las que se incluye la Diócesis de la Tarahumara, denunciaron ante la ONU y la opinión pública que entre 2011 y 2016, en 23 municipios de Chihuahua ubicados en la Sierra Tarahumara, la SEMARNAT autorizara permisos de aprovechamiento forestal por más de 12 millones de metros cúbicos: 60.28% más que en el sexenio anterior, durante el cual la deforestación en el estado alcanzó 31 mil hectáreas por año.
Precisamente Soraya Núñez, publicó recientemente en El Heraldo de Chihuahua que “causa asombro en turistas que se internan en la Sierra Tarahumara, vía férrea o terrestre, que grandes zonas de bosque se encuentren casi desérticas, dejando a la luz una actividad ilegal que muy pronto terminará no sólo con el atractivo de la zona serrana, sino que también está provocando un daño ecológico irreversible”.
La periodista señala “la Sierra Tarahumara se acaba, la tala ilegal y los incendios forestales han provocado que parte de estos bosques sean ya prácticamente un desierto, que ofrece un panorama desolador y que requiere con urgencia atención de las autoridades correspondientes para prestar atención a este ecocidio ecológico y se implementen las medidas necesarias para detener esta devastación”.
Las denuncias de los defensores de la Sierra Tarahumara
Chihuahua cuenta con una superficie forestal de 16.5 millones de hectáreas, de las cuales, casi la mitad son bosques de pino y encino y selva baja caducifolia que se encuentran ubicadas en la Sierra Madre Occidental.
Con la Estrategia Nacional de Incremento a la Producción Sustentable (ENAIPROS) 2013-2018, implementada por el Gobierno Federal, se pretende aumentar de 6 a 11 millones de metros cúbicos anuales la producción maderable del país, lo que significa un aumento del 86% a nivel nacional.
La consecuencia de esta política que aumenta exponencialmente la autorización de permisos de aprovechamiento forestal, implicó que entre 2011 y 2016, en 23 municipios de Chihuahua ubicados en la Sierra Tarahumara, la SEMARNAT autorizara permisos de aprovechamiento forestal por más de 12 millones de metros cúbicos: 60.28% más que en el sexenio anterior, durante el cual la deforestación en el estado alcanzó 31 mil hectáreas por año.
En 2016 la mayor producción forestal maderable de la zona se dio en los municipios de Guadalupe y Calvo (25.84%), Madera (18.25%), Guachochi (13%) y Balleza (7.84%).
A este aumento autorizado se le suma la tala ilegal, que según PROFEPA corresponde a un 30% de la superficie forestal que es explotada de manera legal; a la devastación se le suman los incendios forestales, que según la CONAFOR, de enero a julio de 2017, ocurrieron 717 incendios en Chihuahua afectando 70,283.79 hectáreas.
Entre 2005 y 2014 se presentaron 673 denuncias ante PROFEPA, la mayoría sobre la tala ocurrida en Guadalupe y Calvo; sin embargo, las autoridades no consignaron ni sancionaron a los responsables. Según PROFEPA, en 2016 se presentaron 26 denuncias por tala ilegal, de éstas, en sólo 12 se multó al responsable.
Los incendios forestales se relacionan con la tala ilegal y el control regional por el crimen organizado; es el caso del municipio de Bocoyna, de acuerdo a la Denuncia Pública realizada por la Diócesis de la Tarahumara el 1 de mayo de 2016.
Una serie de demandas presentadas ante la PROFEPA culminó con un Expediente de Hechos emitido por la Comisión de Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (2005) en el cual se documentan las omisiones sistemáticas cometidas por la PROFEPA ante las denuncias presentadas.
En las dos primeras décadas del siglo XXI, a la problemática forestal mencionada, se le añade la presencia del crimen organizado como una amenaza que se cruza con las ambiciosas metas del sexenio de Enrique Peña Nieto, y el control autoritario de los aprovechamientos forestales. Con información de Noticias ZMG.

Si hay ecocidio en Tajamar: el gobierno federal debe rendir cuentas

02 febrero 2016
El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) proyectó hace 15 años el Malecón Tajamar Cancún, complejo inmobiliario de 78 hectáreas, incluidas zonas habitacionales y comerciales. Las obras comenzaron en enero de 2016, con la tala de 22 hectáreas, según FONATUR, provocando protestas de ambientalistas en torno del grupo Salvemos Manglar Tajamar y quienes aseguran que la zona talada en realidad es de más de 50 hectáreas.
Dicho grupo denuncia además irregularidades en la edificación, desde “cambios de uso de suelo, la falta de aprovechamiento y la reubicación apropiada de vida silvestre (muchas de las especies eran endémicas) y la violación al derecho humano a un ambiente sano”.
Consultada al respecto, Alejandra Serrano, la coordinadora de la oficina del sureste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), confirmó que “este tipo de manglar estaba protegido por la normatividad mexicana antes del 2005, año en que el proyecto fue aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Fonatur”.
También que el manglar estaba protegido por un amparo con base en las Normas Oficiales 059 y 022, que prohíbe “toda obra o actividad que altere el intercambio de agua de los humedales”.
“La correcta aplicación de dichos instrumentos jurídicos habría hecho prácticamente imposible la autorización que el 28 de julio de 2005 otorgó la Semarnat para la realización del proyecto conocido como “Malecón Tajamar”, en los términos en que fue planteado por el Fonatur”, sostuvo la propia Serrano [El Universal, enero 28, 2016].
Desde FONATUR, no obstante, Manuel Mercado, su director jurídico, aseguró que la tala del manglar “cuenta con los permisos correspondientes y está bajo el estricto apego a la legislación”.
Esto fue respaldado por Rafael Pacchiano Alamán, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al afirmar que “los propietarios de las más de 49 hectáreas que comprenden los locales en Tajamar cuentan con una autorización de construcción legal y en curso, que tienen que ser respetadas por el gobierno federal” [Animal Político, enero 26, 2016].
Otra voz de peso en el conflicto es Greenpeace México, que condenó la destrucción del manglar, exigiendo a las autoridades federales y estatales detener estas obras que “atentan contra el ecosistema”, pues “con el proyecto depredador de Fonatur no solo se le ha dado un golpe duro al manglar mexicano, también a muchas plantas y animales que dependen de él, a México, su riqueza natural y a la sociedad”.
En redes sociales, el senador yucateco Daniel Ávila Ruiz se pronunció por “no reducir el conflicto social a legalismos, tramitología o intereses corporativos”, y exigió “un diagnóstico exhaustivo y preciso sobre su impacto ambiental y social, y sus implicaciones en el derecho humano a un ambiente saludable”.
También alertó que “cuando la Semarnat y Fonatur defienden la supuesta legalidad de la obra, precisando que ‘los permisos que permiten llevar a cabo estas acciones fueron otorgados a Fonatur en 2005, y tienen vigencia hasta el 8 de febrero de 2016’, no hacen sino eludir la responsabilidad del gobierno federal sobre la calidad de vida de las personas y sus comunidades”.
Finalmente, se comprometió a dar “seguimiento personal a esto, persiguiendo que se resuelva conforme a derecho y el bien común. Si esto representa un ecocidio, debemos detenerlo. Si no, el gobierno y los capitales implicados deben demostrarlo con exhaustividad y transparencia, tomando en cuenta, en todo momento, a los y las ciudadanas”.
Foto: facebook.com/salvemosmanglartajamar

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